Irse para siempre. Afilar los precipicios por si al querer saltar, resbalo. Intentar aferrarme al viento.

Matarme en un descuido al nombrarte otra vez. Y resucitar, tal vez, en la boca de otro.

Querer a ciegas al espanto y que huyan todos los pájaros tiritando.

Anuncios
Alguien se ha dejado olvidadas las culpas,
y han venido a acunarse en mis pestañas.
Por aquí ya no viene nadie.
¿Cómo se llamaba aquel hombre?
El que me atrapaba en la continuidad de sus dedos,
cuando en mis sueños siempre era de noche.
Desnuda y rota melodía de sus lunares.
Deja que las dudas me entierren,
porque el aire que respiro es incierto,
y mi boca, seca y callada,
sabe como a recordarle.
Si tan solo creyera en la sombra que reflejo,
de esa niña que un día fui,
despistada.
Y que se perdió muerta de miedo.
Si tal vez, cruzando la calle la encontrara,
como se encuentran torpemente los recuerdos;
que venga.
Que le hable de lo que enmudece su garganta.
niña

He cruzado todas tus orillas

hablándole a mis precipicios

atrapada en días vulgares

descosiendo telares de soledad.

 

He viajado como quien nunca se va.

 

Oigo el eco y no lo entiendo.

De cuando el viendo amainó

llevándome.

tumblr_ootm3wG2lb1v1k5edo1_500.jpg

Intentos

Puedo intentar olvidar dónde voy,
dejar de lado las hojas que han caído sobre mis pies,
y no ser
y no aparentar
todo lo que ya perdimos,
los suspiros que mecen mi pelo,
las espinas que entorpecen tus dedos.

Puedo mejorar estos días,
creer que si aún resisto
es por que todavía amanece.
Y la noche existe
y el dolor…
Que cuando duele, me siento viva.

Trago amarga saliva,
con el sabor de ese café al que te aferrabas.
Febril como yo,
humeante como fuiste tú.
Escurridizo entre mis manos.

Estamos solos,
tan completos como este invierno lo permita.

Invitados a dejarlo todo por nada.

Aceptando cualquier corazón acelerado,
temblando,
desgraciados,
pidiendo a gritos un instante más.

We could be heroes

¿En qué momento decides que es mejor no volver a verse?

¿Cuántas cosas has tenido que sopesar para dejar que el viento os roce por calles lejanas que jamás volverán a confluir?
¿En qué momento el infierno se hace frío y ya da igual?
Abrazas el lado izquierdo vacío de la cama y duermes.
Y dejas morir esa planta favorita dentro de su maceta. No la vuelves a regar, ya no esperas que florezca; nadie la vuelve a tocar.
También hay museos para lo que un día fueron certezas.
Los huecos vacíos son sitios de paso, donde todo cae por su propio peso, o simplemente se va.
Y tu sonrisa espera disfrazada a que alguien le quite el disfraz.
O no.
Que se jodan las esperas, piensas.
Ahora conjugamos otros tiempos.

Perdóname

Perdóname,
porque no he dejado de huir.
He vagado tantos meses enterrando lo que siento,
he cambiado los sueños que tenía contigo, por otros que en realidad no quiero.
Perdón por apartarte, así de golpe,
por cambiar todos los planes,
por dejarte aunque ya no me quisieras, y cuidarme.
Te escribo, aunque jamás lo reconocería.
Y te siento cuando piso calles vacías,
y espero que tal vez, al doblar esa esquina…
Perdóname por no ceder,
por ser tan fría,
por elegir quererte siempre, sin que tú lo sepas
y sin que yo te lo diga.
La nieve me abrasa por dentro.
Domingos, abriles, inviernos.
Y ese concierto…
Perdóname.
Porque yo todavía no puedo.